Excepcional evidencia de cuando el tiempo juega a favor. Combinación de Palomino y Pedro Ximénez envejecidas por separado en sus propias soleras. Color oro viejo con reflejos cobrizos. En nariz destacan aromas de nueces, naranja amarga, notas de café tostado, orejones y ciruelas. Sedoso y amable en la entrada, intenso y poderoso, por su concentración recuerda en su final al Brandy de Jerez.

Este vino ha sido embotellado sin filtrar, directamente desde la bota. Muestra algo de turbidez o sedimentos, lo cual es normal y de ninguna manera perjudica el disfrute de este singular vino. Un placer para la meditación. Recomendamos disfrutarlo de forma pausada, apreciando cómo evolucionan sus aromas y sensaciones. Vejez mínima de 30 años certificada por el Consejo Regulador de Jerez.

Edición limitada a 528 botellas. Medalla de oro en IWC 2025