Tras un año de búsquedas, hallazgos y pruebas de sales en lejanos mares, océanos y tierras, sin olvidar la pureza y las buenas maneras en el hacer por parte de los productores de este elemento esencial en nuestras vidas (bajo nuestro «savoir faire» la sal, no es un condimento, es un elemento) comenzamos un nuevo capítulo de investigación, con el mismo énfasis que le pusimos a las sales, esta vez, el producto seleccionado será, la mantequilla.

Quizá todo comenzó en Mesopotamia entre el 9000 y el 8000 a. C. También se dice que los primeros en obtener mantequilla fueron los mongoles, celtas y vikingos, al batir la nata en el interior de las pieles que colgaban suspendidas horizontalmente. Los griegos y romanos la consideraban un producto bárbaro y no la querían, es por ello que la mantequilla no se introdujo en Italia hasta el siglo XV. En España, la fama de los quesos y mantequillas pasiegas se documenta al menos desde el siglo XVI.

Archipiélago de las Azores, Etiopía y Eritrea, Cádiz, Cantabria, Córdoba, Lugo, Normandía, Palencia y Requena, han sido las primeras localizaciones geográficas que ya tenemos seleccionadas para nuestras catas internas.