En 1656, el científico y relojero holandés Christiaan Huygens inventó el péndulo para relojes, lo que mejoró drásticamente la precisión: pasó de un desfase de media hora o más al día a una diferencia de apenas unos segundos. En 1675, Huygens también fue el primero en patentar la espiral de volante para relojes de bolsillo y en demostrar un modelo funcional.
Desde el punto de vista de la medición del tiempo, los segundos resultan bastante innecesarios; entonces, ¿por qué se incluyeron hace siglos? Inicialmente, se hizo por motivos científicos, ya que los astrónomos utilizaban los segundos para medir eventos celestes y dividir el día solar medio (tiempo que tarda el Sol en reaparecer en el mismo punto del cielo); un día solar equivale a 86 400 segundos.
El término «segundo» proviene de la expresión latina «pars minuta secunda» que se traduce como «segunda parte pequeña» o la sexagésima parte de un minuto.